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Hemos empezado a ver un mayor desarrollo en la construcción en altura e industrializada

Hemos empezado a ver un mayor desarrollo en la construcción en altura e industrializada

Hernán Muñoz, gerente general del Aserradero Catalina de Constitución, analiza cómo está el sector en el país, que cada vez se ve complicado, pero con ganas de seguir adelante.

En el mundo de los negocios es habitual que las empresas pasen de generación en generación a fin de mantener vivo el nombre del emprendimiento y con los buenos resultados que se han alcanzado. Tal es el caso del Aserradero Catalina de Constitución, en la Región del Maule, una firma que ha sabido innovar aplicando nueva tecnología en un contexto de mucha competencia y de adversidad económica nacional e internacional.

Hernán Muñoz Bernal, ingeniero en Maderas de la Universidad Austral, es quien, junto a su tío Isaúl, ocupa el cargo de gerente general, liderando el directorio familiar de la firma que fundó su abuelo Isaúl Bernal en la década del 60 y que dio buenos resultados luego de dos intentos fallidos intentando afincarse en el rubro.

  • ¿Cuál es el foco del aserradero?, ¿tiene algún elemento diferenciador frente a otros que hacen lo mismo?

-Siempre hemos estado dedicados a producir madera de calidad. Hacemos impregnación, con un buen sistema certificado. Hoy en día también tenemos servicios de secado, con muy buenos resultados en madera central y doble secado de madera estructural. Hacemos un súper buen trabajo y nos preocupamos que la calidad de la madera siempre esté entre los mejores del mercado. Aparte nos dedicamos tradicionalmente a la comercialización de astillas pulpables para la industria de la celulosa. Pero estamos trabajando en diversificarnos a través de la modernización de nuestra área de maderas, junto a la nueva planta de secado también estamos haciendo inversiones en toda la línea de productos de madera, automatizando y optimizando procesos tradicionales.

  • Con este ánimo que hay, desde hace años, por el uso y la construcción en madera, ¿eso lo han visto, lo están palpando por lo menos en Constitución?

  • Boom de la construcción no hay. Hace mucho tiempo que este sector en Chile viene en caída libre. Los permisos de edificación están en los niveles del año 90. Y eso lo hemos sentido en la demanda de madera. Estamos en niveles pre-pandemia y no se ven muchas luces de que esto cambie de la noche a la mañana. Sí, hemos empezado a ver un mayor desarrollo en la construcción en altura e industrializada. Por eso estamos produciendo madera estructural y clasificada con normas europeas y australianas. Se están empezando a diseñar proyectos y a cotizar las maderas, pero todavía no hay una fuerte producción ni comercialización en el estructural. Pero desde hace un par de años estamos preparados para eso.

  • ¿La madera que ustedes utilizan como insumo, la sacan de algún bosque propio o la adquieren con proveedores?

-Tenemos un porcentaje propio, pero muy poco. Principalmente, al igual que la gran mayoría de las pymes madereras del país, nos abastecemos de pequeños y medianos propietarios de bosque. Tenemos compras en destino, nuestras plantas, pero también adquisiciones a terceros. Hacemos las cosechas con empresas de servicio, que seguramente son socias de Acoforag. Son todos bosques que controlamos en cumplimientos legales, laborales, sustentabilidad y trazabilidad, nos preocupamos de verificar la cadena de custodia satelitalmente de todo nuestro abastecimiento desde el origen para garantizar a nuestros clientes que están comprando madera de predios con cosechas y manejos forestales responsables, con un estricto control de protocolos internacionales y nacionales, principalmente FSC y Buena Madera, además de las exigencias particulares de algunos clientes.

  • ¿Qué tipo de madera utilizan generalmente?

  • Pino radiata, tanto para celulosa como para maderas.

  • En la edición de octubre de la Revista Contratistas Forestales, Roberto Ipinza, ingeniero forestal de la Universidad de Chile, doctor ingeniero de Montes y especialista en técnicas de conservación y mejoramiento genético, destacó las cualidades de esta especie. ¿Usted piensa lo mismo, que el pino es una madera y un árbol noble que se puede trabajar bien y que no es una madera, entre comillas, de mala calidad, como muchos piensan?

  • Yo creo que el pino es un árbol más. Como todos los árboles son beneficiosos para la vida, para la convivencia en el planeta. Es distinto a otras especies, obviamente. Tiene sus ventajas comparativas, pero también posee sus desventajas como todas las especies. Se ha demonizado, principalmente, con mitos. Pero sin duda es una madera noble y que nos ayuda mucho, principalmente para bajar nuestras huellas de carbono y para poder construir. Es una madera mucho más económica, más amigable con el medioambiente. Chile tiene un verdadero problema con la construcción de viviendas sociales, así que el pino puede ser un gran aliado para el país. Y hasta ahora, lamentablemente, se ha demonizado, tanto por haters en redes sociales como también por las autoridades, que es lo más lamentable. Siempre es bueno recordar que se introdujo en el país a finales del 1800, fue fuertemente utilizado para la recuperación de suelos erosionados y sobrexplotados por la agricultura especialmente durante la llamada “fiebre del trigo”, y fomentada su forestación transversalmente por gobiernos de diferentes colores políticos sin carga ideológica hasta el 2012. Es sólo un árbol y no milita en ningún partido político, somos nosotros quienes tenemos que usarlo bien.

-A propósito de viviendas sociales, ¿ustedes también trabajan madera para la construcción de ese tipo de soluciones habitacionales?

  • Sí, somos proveedores de empresas constructoras que atienden al Ministerio de Vivienda y Urbanismo o a otras instituciones estatales.

  • ¿Y han innovado en algunas otras cosas? Por ejemplo, hay algunos que se están atreviendo a fabricar muebles u otro tipo de productos. Usted hablaba de construcción en altura o de mayor estructura. ¿También están innovando en esa área?

  • Sí. Nosotros, más que innovar con descubrir la rueda, somos flexibles para generar productos especiales, somos proveedores para diferentes tipos de usuarios, como mueblerías, empresas de construcción de obras civiles, entre otras, como pasarelas o miradores, generalmente, donde necesitan madera estructural, pero donde si me apasiona innovar es en nuestros procesos de producción. El año pasado nos jugamos con una planta de secado que tiene un sistema progresivo. Hay muy pocas en Chile. Esta fue la segunda que se instaló en el país, del fabricante Rodolfo Neumann. La verdad hemos tenido visitas provenientes de varias partes, desde todas las empresas, grandes y chicas, para conocer este nuevo proceso de secado de madera. Así que eso podría ser una buena innovación, pero los aplausos ahí se los lleva Neumann, porque nosotros lo implementamos solamente y retroalimentamos a la eminencia que es don Rofolfo junto a su equipo.

  • ¿Por ende, se han especializado en este sistema, dada la cantidad de visitas que tiene para conocer la planta?

  • O sea, es que nos jugamos por ella. Neumann me la ofreció hace dos años y yo revisé cuál era la idea que tenía don Rodolfo en esa época. Fui a visitar una planta piloto que tenía y me convenció, porque es algo que va en contra de todo lo que uno estudia en la universidad. Es un secado que no tiene puertas, que facilita y trata muy bien la madera. Además, se manejan muy bien los costos operacionales. Entonces fue una jugada bien arriesgada, con una alta inversión en tiempos difíciles, no había plantas de este tipo antes en Chile y la verdad que nos ha dado muy buenos resultados. Y claro, la han empezado a visitar empresas como Arauco, CMPC y otras pymes que están interesadas en cambiarse a esta tecnología.

  • ¿Cuál es el resultado del proceso de secado?, por ejemplo, ¿es más rápido?

-Nos permite secar más metros cúbicos en un espacio menor y gasta menos energía de la que requieren otros métodos tradicionales, junto con arrojar mejores resultados de calidad. Hasta el momento no le hemos encontrado los puntos débiles.

  • La Región del Maule, junto a la del Biobío y otras del sur de Chile, son las zonas forestales de Chile. En ese sentido, ¿cómo han enfrentado ustedes esta competencia tan fuerte en el rubro forestal?

-Está súper difícil. El país vive una caída en cuanto a la demanda y lamentablemente tuvimos la coincidencia que el mercado internacional también tuvo un ajuste bien fuerte post pandemia. Ha habido un alza de las tasas de interés en el mundo, se pararon muchas inversiones y se stockearon muchos clientes alrededor del mundo. Entonces, las grandes empresas o las pymes exportadoras también se tuvieron que centrar al mercado nacional. Ha sido un periodo bien duro de competencia, con un descenso constante en los últimos dos años de precio en la madera y en los pedidos. Y además que las empresas grandes son bien competitivas, porque tienen buena calidad de madera y precios muy bajos, junto a condiciones de pago con las cuales uno, las pymes, es imposible competir. Por lo tanto, tuvimos que ser bien arriesgados y astutos en poder mantenernos en el mercado, pero ha sido difícil y lo peor es que sigue siendo adverso cada día.

  • Todo lo que plantea ¿el escenario se asemeja a lo que se vivió para la crisis subprime ocurrida entre los años 2007-2008?

  • No, es muy distinto porque en las crisis anteriores siempre, como la subprime, por ejemplo, que era internacional, el país tenía fondos para invertir, construir y hacer obras. También pasó lo mismo en la crisis asiática y la financiera. Siempre el país tenía sus reservas afuera y hacía sus inversiones internamente, pero hoy en día nos pillamos con la lamentable realidad de que teníamos problemas afuera y el país tampoco tenía plata para impulsar la economía local, es más, con una gran fuga de capitales arrancando de la inestabilidad política y social. Entonces nos encontramos con los dos mercados, el internacional y el nacional malo. Y eso fue súper complicado, sin embargo, una de las características que tienen los forestales es de ser bastante luchadores, empeñosos, pese a un montón de situaciones. Es un rubro complejo, pero todos son así. Es de gente de esfuerzo, es de zonas también que son golpeadas. Nosotros en Constitución sabemos de terremotos y de maremotos, lo que finalmente forja otro espíritu. Acá, se estima que más del 90% de la comuna vive del sector forestal, entonces es un claro reflejo de cómo es el ímpetu de nuestra gente.

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