Conservación de fauna silvestre en plantaciones forestales

Conservación de fauna silvestre en plantaciones forestales

Conservación de fauna silvestre en plantaciones forestales

A nivel mundial, Chile es uno de los países con una mayor proporción de su territorio convertida en plantaciones forestales industriales. Esta situación hace que el paisaje de zonas importantes del centro-sur del esté dominado por plantaciones de especies exóticas como pinos y eucaliptos. Dentro de los muchos impactos ecológicos producidos por esta transformación, uno de los que ha causado más preocupación es la pérdida del hábitat para diversas especies de plantas y animales silvestres que vivían originalmente en las zonas donde se establecieron las plantaciones.

El hecho de que las primeras plantaciones de pino se establecieran a altas densidades y no fueran sometidas a podas ni raleos, hacía que la cantidad de luz que ingresaba al bosque fuera mínima, afectando seriamente el desarrollo de plantas bajo el dosel. Esto, a su vez, representaba una limitante muy importante a la colonización de las plantaciones por parte los animales. De esta manera, se popularizó la imagen de las plantaciones forestales como un “desierto verde”. Sin embargo, con el correr del tiempo esta situación fue evolucionando. Al cambiar los esquemas de manejo, reduciéndose la densidad inicial e incluyéndose raleos y podas, el sotobosque de las plantaciones comenzó a desarrollarse y, con éste, empezó a aumentar la diversidad de especies animales presentes en estos bosques artificiales.

Investigaciones iniciadas en la década de los noventa comenzaron a documentar la diversidad de especies animales presentes en plantaciones de pino, encontrándose un gran número habitando estos ambientes. Además, estos estudios han dado luces sobre los factores que permiten la coexistencia entre la fauna con el manejo forestal. Entre los principales resultados de estas investigaciones, surgió como un elemento crucial para la fauna, la calidad del sotobosque dentro de las plantaciones.

La presencia de un sotobosque desarrollado provee de refugio, sitios de nidificación, y alimento para muchas especies animales. Diferentes experimentos han mostrado como la ausencia de sotobosque limita la presencia, el movimiento y la reproducción de algunos mamíferos y aves. Por el contrario, muchas especies animales son más abundantes en zonas donde la cobertura del sotobosque es mayor. Incluso, para aquellas especies que no dependen directamente del sotobosque, éste suele ser positivo al atraer a otros animales que les pueden servir de presa.

Otro aspecto del manejo de las plantaciones que tiene un impacto importante en los animales es la cosecha mediante tala rasa. Esta técnica, que ha sido objeto de polémica en todo el mundo, representa una transformación radical en las características del hábitat para la fauna que habita en las plantaciones. Así, por ejemplo, la fauna que es posible de encontrar en una plantación un mes antes de la cosecha, es muy distinta de la que se registrará un mes después la tala rasa. Esto hace que la fauna vaya evolucionando a lo largo de los años que dura la rotación de la plantación. En los primeros años habrá especies más adaptadas a ambientes de pradera y matorral, con muchos animales granívoros. Y en una plantación madura, habrá una mayor proporción de especies de bosque, muchas de ellas de dieta insectívora.

La desaparición de algunas especies animales después de la tala rasa se debe, potencialmente, a tres mecanismos: los animales abandonan el área porque ésta se hace inapropiada, los animales no abandonan el área, pero mueren posteriormente o no se reproducen en el nuevo hábitat, o debido a que los animales mueren producto de las operaciones de cosecha.

En un estudio realizado en Ñuble se hizo un seguimiento a dos especies de roedores equipados con transmisores de radio, en el que se evaluó la conducta y la sobrevivencia de los individuos entre una semana antes y una semana después de la cosecha de la plantación. Mientras la mayor parte de los ratones colilargos (Oligoryzomys longicaudatus) abandonó el área cosechada, refugiándose en rodales vecinos no cortados, más del 50% de los individuos de ratón de pelo largo (Abrothrix longipillis) murió aplastado por la maquinaria y los troncos durante el volteo y el madereo. Estas importantes diferencias se deben a que el ratón colilargo es muy móvil, escapando rápidamente del peligro, mientras que la conducta del ratón de pelo largo frente a una amenaza es refugiarse bajo la hojarasca. Si bien esta estrategia le puede servir para evitar a depredadores como zorros, no es adecuada para escapar de un skidder que arrastra pesados troncos. Interesantemente, las poblaciones de ambas especies retomaron sus densidades pre-cosecha a los pocos meses de la intervención.

Otro efecto de la tala rasa es la reducción de la capacidad de movimiento de los animales puesto que muchas especies evitan abandonar la cubierta arbórea para salir a zonas abiertas. Un estudio realizado en la cordillera de la costa de Chile central evaluó el dejar fajas de pino sin cortar como una forma de generar “corredores biológicos”, que mejorarán la conectividad del paisaje forestal. Los resultados mostraron que, efectivamente, estas fajas pueden servir para canalizar y aumentar la tasa de movimiento de algunas especies en zonas donde hay cosechas extensas. A otra escala, se ha observado un efecto similar de las fajas de desecho de cosecha, que facilitan el movimiento de animales pequeños en áreas sometidas a tala rasa.

Desafíos

A pesar de que en muchos círculos aún persiste el mito del “desierto verde”, las plantaciones forestales en Chile han demostrado servir como hábitat para una proporción importante de la biodiversidad natural de las zonas donde éstas se implantaron. De aquí surge el que uno de los principales desafíos de la gestión moderna de plantaciones forestales es el de minimizar aquellos impactos negativos de la actividad forestal sobre la flora y fauna, así como el potenciar aquellos aspectos positivos de esta relación. A continuación, se resumen algunas líneas de acción y desafíos que el sector forestal debe abordar para hacer cada vez más sustentable su actividad.

  • Aunque no hay evidencias claras de que el control de malezas durante el establecimiento de las plantaciones afecte de manera significativa el desarrollo futuro del sotobosque, es importante evitar el uso de técnicas químicas (herbicidas, fuego) si los métodos mecánicos son factibles.
  • Un factor importante en la conservación de fauna silvestre en las plantaciones es el control de las especies exóticas de plantas y de animales. Hay muchos ámbitos en los que el manejo forestal puede influir en la tasa de invasión por especies exóticas. Por ejemplo, la introducción de ganado en los bosques promueve el ingreso de malezas, las cuales son dispersadas en las fecas de estos animales. También, los áridos que se usan en la mantención de caminos pueden ser fuente de contaminación con semillas de especies muy difíciles de erradicar como aromo, espinillo u otras similares. La presencia de perros domésticos puede hacer la diferencia entre la existencia o no de pudúes (Pudu pudu) en plantaciones.
  • Aunque la tala rasa mecanizada es prácticamente inevitable en el manejo de plantaciones forestales, sí es posible explorar medidas para reducir sus posibles impactos sobre la fauna. Una evaluación previa del sitio que ayude a identificar especies sensibles y puntos críticos (por ejemplo refugios, zonas de anidación, etc), puede ayudar en la planificación de la cosecha. También puede contribuir un diseño espacial de los caminos, vías de saca, etc., que deje zonas “salvavidas” donde los animales menos móviles se puedan refugiar durante la cosecha, así como el establecimiento de rutas de escape para los animales que sí pueden huir.
  • Aunque existe un estudio en Chile que muestra que plantaciones donde se han utilizado áreas de cosechas más grandes tienden a tener menor diversidad de aves de bosque, los datos no son lo suficientemente concluyentes como para generalizar, ni para proponer tamaños de cosecha óptimos. Sin embargo, bajo un enfoque precautorio, dentro de lo posible, se recomienda usar áreas individuales de tala rasa pequeñas y organizadas espacialmente de tal manera que en años sucesivos no se produzcan áreas abiertas muy grandes (“greening up”).
  • La organización espacial de las cosechas también debería tener en consideración la conectividad del paisaje para aquellas especies menos móviles y que evitan circular por áreas abiertas. Sin embargo, antes de proponerse el crear cualquier estructura tipo corredor biológico, es fundamental tener una evaluación que justifique su necesidad. Muchos problemas de “desconexión poblacional” son temporales y los animales pueden esperar algunos años hasta que las plantaciones vuelvan a crecer.
  • La planificación temporal de las operaciones forestales también es muy relevante para la fauna. A escala de rotación, el largo de ésta influirá de manera significativa en el tipo de animales que puedan persistir en la plantación. A escala anual, y en la medida de lo posible, se debería evaluar el cambio de las fechas de cosechas cuando éstas coincidan con períodos críticos para algunas especies como la nidificación, migración, etc.
  • Un factor relevante para la mantención de fauna sensible en paisajes forestales es la conservación de parches de vegetación nativa entre las plantaciones. Un desafío crítico para la viabilidad de largo plazo de esta estrategia es el manejo de los efectos de borde, particularmente la cosecha de los árboles en el borde de quebradas, donde frecuentemente los árboles que son volteados dañan la vegetación nativa. Se requiere más investigación en esta área para desarrollar mejores protocolos de cosecha en esta situación.

Finalmente, la compatibilización entre la producción forestal y la conservación de fauna silvestre dependerá, en gran medida, de la actitud de todos aquellos involucrados en esta actividad. Desde comportamientos básicos como el evitar atropellos de animales en la ruta o no cazar o acosar a la fauna, pasando por la vigilancia permanente del territorio para identificar especies de interés o situaciones de importancia para los animales como nidos o madrigueras, hasta la inclusión de consideraciones sobre fauna en la planificación táctica y estratégica del manejo del patrimonio forestal. 

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