El compromiso de ARAUCO por la conservación de la biodiversidad y restauración de especies nativas en la zona sur de Chile

El compromiso de ARAUCO por la conservación de la biodiversidad y restauración de especies nativas en la zona sur de Chile

El compromiso de ARAUCO por la conservación de la biodiversidad y restauración de especies nativas en la zona sur de Chile

Para mantener el equilibrio de los ecosistemas, la producción y la protección de la biodiversidad deben ir de la mano. Por eso, hace más de 10 años esta compañía impulsa un trabajo que promueve la conservación y restauración del bosque nativo a través de diversos programas. 
Chile tiene un área de gran actividad de biodiversidad a nivel mundial en la zona centro-sur del país y su conservación ha sido una de las grandes preocupaciones de ARAUCO desde que inició sus operaciones en las regiones de Maule, Ñuble, Biobío y Los Ríos. Es por eso que, como parte de su estrategia de sostenibilidad, se ha encargado de complementar la conservación del bosque nativo con la producción sustentable. 
Así lo explicó Juan Anzieta, Gerente de Personas, Medio Ambiente, Seguridad y Salud Ocupacional en ARAUCO, quien recalcó que “es clave proteger la biodiversidad ante el cambio climático, la sequía y todo lo que estamos viviendo a nivel global. Por eso, día a día nos encargamos de desarrollar acciones conjuntas que vayan muy en línea con la investigación, la legislación y el trabajo que realizamos de la mano de nuestras comunidades”. 
Pero ¿qué metas se han puesto como compañía? 
Para tener una real incidencia y lograr la conservación de los ecosistemas, su principal compromiso está puesto en la restauración de 25 mil hectáreas de bosque nativo, meta que va en línea con las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, en los compromisos del país en acuerdos internacionales.
A esto se suma el compromiso de no extinción de especies emblemáticas, como el zorro y la ranita de Darwin, y la protección de especies como las araucarias y el ruil en todas las áreas de operación de la empresa. 
Para ir más allá, la compañía ha impulsado otras acciones. Hace veinte años asumió públicamente el compromiso voluntario de no sustituir bosque nativo, para lo que ha desarrollado protocolos y políticas que garantizan una gestión de conservación efectiva al interior del patrimonio forestal. Por ejemplo, en 2012 puso en marcha un programa de restauración a través del cual todas las áreas sustituidas están siendo reconvertidas a bosque nativo, especialmente aquellas que permiten conectar mosaicos de alto valor de conservación y que tengan implicancias sociales positivas para la comunidad. Después del año 1994, fueron 25 mil las hectáreas declaradas como sustituidas y a la fecha se ha avanzado en la recuperación de cerca de 7 mil de éstas.
Por otra parte, se identificaron 15 mil hectáreas que han sido afectadas por incendios forestales, de las cuales más del 80% ha recuperado su cobertura, e incluso ha llegado a niveles previos a la ocurrencia de éstos.“La restauración implica un trabajo muy dedicado, ya que nos preocupamos de darle prioridad a los sectores más relevantes para la biodiversidad o servicios ecosistémicos, lo que requiere tener una mirada integrada del territorio para identificar los grandes sitios de restauración y luego definir a escala local la estrategia que se aplicará”, explicó Juan Anzieta. 
El trabajo que ARAUCO ha realizado -con apoyo de un grupo de expertos y su centro de investigación Bioforest- le ha permitido tener importantes avances que se ven claramente en los territorios en los que tiene presencia. 
Restaurando especies protegidas en sitios culturales mapuches
Muchas veces el trabajo de conservación tiene beneficios adicionales y este es uno de los casos: hace algunos meses, ARAUCO junto a las comunidades indígenas Lenco y Quiñiquilco dieron inicio a un proceso de restauración participativo que, además de recuperar Áreas de Alto Valor de Conservación, les permitirá unificar sitios de significación cultural mapuche presentes en el predio Peñas de Tubul, en el Golfo de Arauco. 
Se trata de Mawida Las Peñas, Treng Treng Mawida y Quebrada Mawida. Estos espacios tienen una gran importancia cultural para las comunidades de la zona, ya que es donde históricamente se realizaban ceremonias tradicionales.
“Dentro de los predios tenemos sectores productivos, pero también sectores muy significativos para las comunidades. Eso nos impone un gran desafío de ver cómo operar y al mismo tiempo resguardar estos espacios para que sigan siendo utilizados por ellos”, recalcó Andrés Fernández, jefe patrimonial del Golfo de Arauco. 
Su testimonio responde exactamente a lo que sienten los vecinos de la zona con este proyecto. Bernarda Marican, presidenta de la comunidad de Quiñiquilco, destaca que “para nosotros es muy importante poder recuperar nuestros lugares ceremoniales”, mientras que Juanita Sáez, miembro de la comunidad, señala que en estos lugares “uno se puede reencontrar con su cultura y sus antepasados”. 
Involucrando a las comunidades en la restauración ecológica
Si bien ARAUCO tiene un claro compromiso con la conservación del bosque nativo y la producción sustentable, esto requiere de un trabajo articulado entre el sector público, privado y las comunidades. Es por esa razón que la compañía se ha encargado de involucrar a estudiantes de diversas escuelas y liceos en esta misión. 
Un claro ejemplo de lo anterior fue la jornada de plantación de especies nativas que se realizó en un predio aledaño al Parque Balneario de Curanilahue. El objetivo del trabajo era recuperar espacios, mejorar la biodiversidad y al mismo tiempo proporcionar especies melíferas para el fortalecimiento de la apicultura en la zona. 
David Gutiérrez, subgerente de patrimonio de ARAUCO, relevó la importancia de esta actividad señalando que “esta alianza con los vecinos y municipios nos ha permitido recuperar un espacio clave y darle vida”. 
Estas son solo dos iniciativas puntuales que ha impulsado la compañía para aportar a los territorios en los que se encuentra presente, entendiendo la realidad de cada paisaje y las necesidades existentes. 
“El mensaje es claro: para mantener el equilibrio del ecosistema, la producción y la protección de la biodiversidad deben ir de la mano”, reforzó Juan Anzieta.


 

 

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