Al principio quería irme, pero hoy soy un líder reconocido

Al principio quería irme, pero hoy soy un líder reconocido

Al principio quería irme, pero hoy soy un líder reconocido

José Silva es más bien tímido, de frases cortas al hablar, pero al conversar de su trabajo, las palabras le salen más fácilmente. Con 54 años, casado y tres hijos de entre 27 y 15 años hoy reflexiona sobre su trayectoria forestal donde ha sido destacado y reconocido con un premio Corma.

Sin terminar su educación básica, a los 19 años uno de sus tantos hermanos, lo llevó a su primer trabajo ordenando maderas con bueyes en la cancha de una faena forestal. Desde Quilacoya en Hualqui, su comuna natal, cruzaba el río Biobío hacia Santa Juana, “mi primer trabajo fue por siete meses, pero fue muy duro, al principio quería irme. Eran más importantes los animales que uno, fue muy sacrificado al inicio, me tocaba caminar bastante, pero luego entré a otra empresa como estrobero”, recuerda.

A Don José le ha tocado desempeñarse en casi todos los trabajos forestales desde los inicios de este importante sector productivo para el sur de Chile. “Luego de ser estrobero, aprendí con la motosierra, luego trabajé en un skidder con huinche. Estuve seis años trabajando para Sefore donde pasé por todos esos trabajos. Luego me di un año sabático de lo forestal donde estuve haciendo algunos negocios con un hermano, pero volví y de ahí no paré”, agrega.

Luego de esa incursión como comerciante, volvió al mundo forestal el año ’95 a KMB, empresa que se iniciaba “con el gerente y dos trabajadores. Trabajábamos en Los Ángeles y me tocaba viajar cada seis días a Quilacoya, yo trabajaba en un Skidder preparando el suelo para la plantación silvícola. Entonces hubo un momento, en el año 2000, en que el jefe nos dijo que el que lo seguía, se tenía que ir a vivir a Los Ángeles y aquí estoy hace 22 años. Fue un año de cambios, porque también me casé.”

Ahora estoy trabajando el día a día, llegó un minuto en que ya no me proyecto, vivo el día a día y si esto se termina, bueno.. lo que si me gustaría es un trabajo más aliviado, solo, sin gente.
No he tenido atentado gracias a Dios en estos últimos años, menso mal porque antes iban a la faena y conversaban con uno y nos exigían a nosotros lo que podía dar la empresa, ahora no van a quemar y hay balas y esas cosas. 

Es una oportunidad para alguien que tenga poco estudio, es una oportunidad para hacer su vida, porque va a depender de él que avance y tenga buenos sueldos, yo invito a la juventud a que le ponga empeño  y si se aplica dependerá de él, 

Ha pasado por gran parte de los roles forestales, vivió el inicio del astillado en KBM y ha escalando hasta llegar a ser hoy un líder de faena. “Trabajé en el astillador hasta el 2010, de ahí el jefe me invitó a que fuera líder de faena. Por cuatro años estuve ahí, volví al astillador un tiempo y cuando se inició el proyecto KMB Norte me tenían considerado como líder de nuevo. Es que trabajar con gente requiere mucho equilibrio, en el astillador hacía mi trabajo y me iba, en cambio hoy hay que preocuparse de la gente, estar pendiente de qué es lo que está pasando diariamente y uno involucra más tiempo en el trabajo”, explica. 

“Estoy contento porque he logrado varias cosas, tengo mi casa, estabilidad, mi familia. Venirme a Los Ángeles fue un crecimiento importante, me gusta esta ciudad y en el trabajo, llegó todos los días a mi casa y eso también es bueno. Nos pasan a buscar y a dejar a la puerta de la casa.  En mi turno somos siete personas en cosecha de eucaliptos en Mulchén y el fundo en el que estamos es espectacular porque estamos por seis meses, así hay menos movimiento, porque somos como los circos, desarmamos y armamos el campamento”. 

Don José Silva, recomienda el trabajo forestal “porque las condiciones que hay hoy día son impresionantes y los sueldos son más alto. En KBM es pura juventud la que ha entrado, en su mayoría, a aprender y practicar en las máquinas. Hoy hay un sistema que, mientras más aprenden, más les pagan y hay una motivación ahí. El trabajo es duro, se pasa frío, pero hay espacio para las mujeres también. Los aprendizajes que entregan a través de capacitaciones y lo otro es que en nuestra faena hay trabajo en equipo y se apoya harto a las nuevas generaciones”.
A lo largo de los años, mientras trabajaba, logró terminar sus estudios y hoy es considerado unos de los trabajadores más valiosos de la empresa de la que es parte hace más de 25 años. Sobre el futuro, no se hace muchas expectativas, solo disfrutar a su familia y vivir el día a día.

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